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Aquí te mostramos clases de maridaje para saber como elegir un vino

¿Les gustaría disfrutar sus platos favoritos con el vino perfecto? Les aseguro que no necesitan memorizar libros ni eternos listados de maridajes. Tampoco llamar al sommelier cada vez que se sienten a la mesa. Conociendo estas siete reglas básicas, podrán elegir el vino óptimo para cada tipo de comida.

CUESTIÓN DE PESO

La regla de maridaje más importante dice lo siguiente: entre un vino y plato debe producirse una sinergia, ciertas combinaciones que produzcan una sensación de armonía en nuestro paladar. Por eso, antes de nuestra crucial elección, tenemos que considerar los aromas / sabores y peso / estructura de la comida y el vino.

Por lo general, mientras más peso tiene el plato, más peso debería tener un vino. Una preparación con mucha materia grasa, como carne, mantequilla o crema, generalmente requiere un vino de buena estructura, peso, intensidad y concentración.

Por ejemplo, un clásico boeuf Strogonoff (carne de vacuno, crema, verduras y mucha mantequilla) grita por un tinto como el Dos Buhos Selección Especial,  la tremenda estructura del vino le hace frente al plato y, al mismo tiempo, la riqueza y la grasa de la carne sirven para suavizar el impacto del tanino del vino.

Por otro lado, un fresco y ligero ceviche debemos maridarlo con un vino de características similares, como un blanco  Sauvignon Blanc 2020,  en pocas palabras, delicado a delicado, pesado a pesado.

ESTILOS DE VINO COMODINES

Existen estilos de vino que son muy flexibles y nos permiten encontrar varios platos que se llevan bien juntos. Uno de los más versátiles es el rosé: con platos vegetarianos, aves, pescados, sopas, ensaladas, picoteos, etc. Gracias a su fantástica acidez, limpia el paladar y nos hace agua la boca.

ARMONÍA O CONTRAPUNTO

El maridaje puede ser construido en las semejanzas o contrarios. Por ejemplo, la centolla magallánica tiene la carne cremosa y voluptuosa, por lo tanto, su natural maridaje sería con un vino de similares características como Vin d’ Orange Sin embargo, esta elegante proteína también nos invita a trabajar con un vino que nos ofrece un contrapunto, como un espumante de buena complejidad y frescura, como el burbujeante Espumoso Rosado.

El otro truco es realizar un maridaje geográfico. La naturaleza es muy sabia y hace que los vinos de alguna región determinada armonicen naturalmente con ingredientes y recetas de la misma zona.

SABORES

  • La acidez de la comida suaviza los taninos y trae a nuestro paladar el cuerpo de la fruta y la dulzura del vino.
  • La acidez de los vinos funciona como una suerte de espada que corta la sensación grasa o aceitosa de algunos alimentos.
  • La sal esconde los taninos, pero al mismo hace que el vino se sienta menos refrescante y más alcohólico. Si el vino se percibe demasiado tánico, simplemente pongan una pizca más de sal a su plato. Y si la receta es bien salada, tienen que elegir un vino con una acidez muy rica y pronunciada.
  • El sabor amargo hace que los vinos se sientan más tánicos. Así, cuando comemos una alcachofa o chocolate amargo, aumenta la percepción amarga de los taninos. Además, el amargor disminuye la sensación de fruta en el vino.
  • El umami (presente en alimentos fermentados, champiñones cocidos, queso parmesano e incluso tomates) hace que los taninos se sientan más duros. Además, empujan hacia arriba la acidez y el efecto de calentamiento de alcohol, atenuando la fruta, el cuerpo y el azúcar. Muchos platos umami son a menudo fuertemente salados para neutralizar este efecto. Con el sabor umami queda muy bien un vino también rico en este sabor.
  • Nuestro gusto se acostumbra muy rápido a un sabor dulce. Por eso con postres siempre se recomienda que el vino sea más dulce que la receta.
  • Un vino dulce o semidulce marida con comidas picantes, como la mexicana, india o china. Los alimentos picantes aumentan el efecto de calentamiento del alcohol en el vino.

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